miércoles, 10 de agosto de 2011

Querido diario.

“Mija esa fue la vida que le toco”
Mi papá.


No son las palabras que una niña de doce años querría escuchar como respuesta al quejarse por sus “problemas” con sus padres, pero con el paso de los años uno comprende y se resigna; como diría Sally Brown: “uno en la vida vagabundea por ahí y de repente se acostumbra”, me acostumbre a amarla y a aceptarla tal y como me toco, con sus claros y sus oscuros dándole siempre prioridad a los claros, de esos que llenan el alma de alegría.
Soy una completa enamorada de la vida, de todo aquello que la gente dice que está lejos, de la naturaleza y de las artes, especialmente de las musicales, soy una melómana en demasía, mi vida en sí es una especie de musical con el jazz de fondo, las clásicas melodías de Tchaikovsky, Ravel y Beethoven que tanto me llenan, acompañadas por el reggae y los clásicos del rock de siempre.
Me gustaría canalizar mi pasión por la naturaleza y por las artes con mi carrera, trabajar el periodismo ambiental o mezclar la comunicación con las industrias culturales.
Soy un ser curioso y con mucha disposición hacia el aprendizaje, procuro aprender cosas nuevas todos los días y por supuesto ponerlas en práctica. Un ser feliz y entregado completamente a mi familia. Mi gran anhelo es viajar y conocer el mundo, nuevas culturas y lenguajes, diferentes personas y con ellos, diferentes puntos de vista, ver que hay más allá.
Voy por la vida vagabundeando, atrapando cada oportunidad y con la mente abierta a todo tipo de experiencias, tratando siempre de vivir, cosa que no es tan frecuente hoy en nuestro mundo y como una vez dijo el gran Oscar Wilde “la mayoría de la gente simplemente existe”; y mientras vivo, me arriesgo, aprendo, crezco y disfruto de la perfecta imperfección de mi vida.

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