El desarrollo de la escena teatral en la ciudad de Medellín
“El teatro sutilmente permea el alma humana aprisionada por el miedo y la sospecha, mediante el cambio de la imagen del individuo y la apertura de un mundo de alternativas para él y para toda la comunidad”
Declaración de la Unesco 1961 - 2011
El teatro en Medellín se presenta como un importante referente de la gran manifestación cultural que se ha tomado la ciudad en esta última década y con actividades como la celebración de la fiesta de las artes escénicas, se ha contribuido a un extenso desarrollo de este.
Hasta los años 80 el teatro era de pocas personas en la ciudad. Estaba el Pablo Tabón Uribe, la sala de la Cámara de Comercio, la Sala Beethoven de Bellas Artes y el Camilo Torres. Era un teatro demasiado apegado al realismo de la revolución, sin estética contundente, demasiado contenido en una propuesta, con el propósito revolucionario de transmitir una condición de cambio en el mundo, era un teatro que no se relacionaba con las otras artes le faltaba manera renacentista.
Los grupos no tenían salas independientes y había muy pocos eventos al año, uno de ellos era el Festival de Teatro Universitario donde participaban los grupos de las universidades de Medellín y de universidades de la costa atlántica colombiana a los que la gente acudía en masa.
La primera sala alterna en Medellín la tuvo el Taller de Artes a principios de los 80, el siguiente ofrecimiento fue la sala del Pequeño Teatro que se ubicaba donde hoy funciona el Teatro el Trueque y posteriormente empezaron a surgir diversas iniciativas como el Matacandelas, el Teatro Popular de Medellín y la Casa del Teatro, organizaciones que contra viento y marea lucharon por visibilizar el teatro.
Algunos de los grupos y teatros, fueron conformados por empíricos que posteriormente recibieron gente que venía de la academia y artistas formados en la Universidad de Antioquia empezaron a conformar grupos. Un momento muy importante en la expansión del teatro en la ciudad se dio en 1994, cuando se conformó el Ministerio de Cultura y su ministro Ramiro Osorio Fonseca creo el programa de Salas Concertadas, que terminó convirtiéndose en el programa de Salas Abiertas. A partir de ese momento empezó la masificación de la oferta teatral.
Uno de los casos a destacar es el de la casa teatral Hora 25, marcados por los violentos acontecimientos que se vivieron en Medellín a lo largo de la década de los 80, y debido a la difícil situación económica, diez profesionales de las artes escénicas fundaron este grupo en 1989. Buscaron crear una estética propia y emprendieron el camino del teatro para satisfacer una necesidad de comprender el mundo e incidir en él. A lo largo de su historia se han caracterizado por ser un conjunto abierto, dispuesto a trabajar con actores de distintos bagajes: profesionales, aficionados, naturales; que hayan tenido poca experiencia en escena, o que hayan vivido procesos de creación.
Uno de los casos a destacar es el de la casa teatral Hora 25, marcados por los violentos acontecimientos que se vivieron en Medellín a lo largo de la década de los 80, y debido a la difícil situación económica, diez profesionales de las artes escénicas fundaron este grupo en 1989. Buscaron crear una estética propia y emprendieron el camino del teatro para satisfacer una necesidad de comprender el mundo e incidir en él. A lo largo de su historia se han caracterizado por ser un conjunto abierto, dispuesto a trabajar con actores de distintos bagajes: profesionales, aficionados, naturales; que hayan tenido poca experiencia en escena, o que hayan vivido procesos de creación.
En el año 1961, la Unesco declara el Día Internacional del Teatro, lucha contra la censura y por una reivindicación del teatro experimental y vinculado a las comunidades; ese día se le da un estatus al teatro, una independencia, celebración que aun sigue vigente.
Semana de fiesta en Medellín
Tras estos años de experiencia el movimiento teatral de la ciudad, representado por Medellín en Escena, creó la fiesta de las Artes Escénicas demostrando la capacidad de trabajo colaborativo del sector teatral, convirtiendo este evento en un modelo de gestión único en Colombia al ser el único festival de su tipo organizado por 19 agrupaciones a la vez en Iberoamérica.
“Este año se celebra la séptima versión, llevamos cuatro años con muy buena acogida. Cada año en el mes de Agosto contamos con la participación de grupos invitados nacionales e internacionales, las 19 salas y otras sin sede se asocian con nosotros y unidos hacemos esta fiesta para la ciudad”, afirma Giovanni Gómez, coordinador de sala de la corporación teatral arac de N.O.E
La Fiesta de las Artes Escénicas tiene como principal propósito fomentar el teatro y formar públicos en la ciudad. Del consenso entre todos los miembros de la asociación nacen las ideas en las que se trabaja todo el año, para hacer de estos ocho días una verdadera fiesta teatral en la que el público de las salas es quien más disfruta.
Otra importante celebración es el Festival Colombiano de teatro que este año cumple 10 años de existencia. Organizado por la corporación Ateneo Porfirio Barba Jacob, se hace con voluntad de colegas y amigos que buscan traer la escena colombiana de espectáculos que han brillado internacionalmente, con agrupaciones como Petra con un espectáculo de alta tecnología y gran formato. Subsidiado por los mismos grupos, se realiza durante la primera semana de Octubre. Es una celebración más sencilla debido a la poca cantidad de recursos, la empresa privada en Medellín no tiene mucho interés en invertir en la escena teatral de la ciudad, en comparación con la Bogotana que se ha destacado a lo largo de los años por su alto patrocinio a las fiestas teatrales.
“El público de Medellín no paga una boleta”
La movida teatral ha crecido mucho pero el público que paga no tanto, esto ha limitado muchos nuevos procesos, no es tan rentable mantener una escena muy actualizada, sin embargo hay muchas propuestas creativas, en la ciudad se valora mucho el trabajo que ha hecho Teatriado, los colectivos de danza de Medellín y algunos grupos de música que se han vinculado con la puesta en escena y procesos como los de hora 25, junto con otros que han hecho parte de esta movida.
Un crecimiento por un lado de la intención y de los eventos pero por el lado económico, el retroceso ha sido grande, el público de Medellín no paga una boleta, los paisas quieren ir a teatro, de eso no hay duda, pero el público debe comprender que estas obras están hechas por profesionales y que vale la pena invertir en teatro de calidad. “Tenemos mucho artistas y poco público, hay una buena movida, hay espectáculos, hay salas, pero necesitamos la disposición de la gente” afirma Álvaro Narváez director de la casa teatral De Ambulantes.
El teatro en Medellín todavía necesita recorrer un largo camino, “le falta voluntad de internacionalización, de entender que nosotros solos no podemos hacer teatro, necesitamos unos intercambios reales donde los grupos de Medellín vayan al exterior, que los grupos del exterior vengan y hayan intercambios, talleres. Mejorar la infraestructura, no es buena, las salas no son cómodas” complementa Álvaro.
Algo para destacar son los nuevos campos en los que el teatro recientemente incursiona, está yendo más allá, llegando a la era digital, por ejemplo De Ambulantes tiene presentaciones de sus obras vía internet, abriéndole más puertas a su proyecto y a que más personas en el mundo conozcan su trabajo y a su vez presentando su propio magazine cultural, que se puede observar una vez a la semana en su página de internet.
El camino que le falta al teatro por recorrer es largo aún, pero se está en la dirección correcta y como afirma Eduardo Cárdenas uno de los actores con más larga trayectoria en la ciudad, “el teatro va para donde nosotros lo llevemos. Ya no podemos hacer de esto un antojo personal sino una función social, así sea solo de entretenimiento. Tenemos entre nuestras manos una serie de responsabilidades: mantener a sangre y fuego la actividad artística, porque el arte es tan necesario como la respiración y porque una sociedad sin arte es una sociedad expuesta a todo. También debemos luchar por exigirle al Estado, que tiene la obligación de fomentar el desarrollo y la protección de las manifestaciones artísticas”.
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